Los acuerdos sociales más allá de ‘la grieta’

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El 24 de marzo volvió a ser el espacio en el que distintos colectivos organizados expusieron sus reclamos y reivindicaciones
¿Cuáles son aquellas banderas que en tiempos electorales se escapan de la discusión partidaria y se presentan como trasversales para el sostenimiento democrático?

Más de 150 mil personas se movilizaron por el centro cordobés el pasado 24 de marzo, a 43 años del inicio de la última dictadura cívico-militar en nuestro país. La marcha que año a año reivindica la memoria, la verdad y la justicia volvió a convertirse en el sitio trascendental en el que confluyen las reivindicaciones más importantes de la sociedad argentina.

En tiempos en los que con la metáfora de “la grieta” aquellos sectores que sostienen históricamente los hilos del poder intentan dividir al país entre posiciones de las que luego usufructuarán su poder, los movimientos sociales y las organizaciones políticas vuelven a encontrar espacios comunes para organizarse en pos de la defensa de los derechos alcanzados y en reclamo de los cambios urgentes, sobre los cuales no hay distanciamientos coyunturales que sirvan de excusa. La bandera en defensa de los derechos humanos, vuelve a ser, en este contexto, el espacio propicio para que todas esas reivindicaciones coincidan, convivan y se abracen en pos de la lucha común. 

Ilustración: El Cape

Democracia, educación y feminismo

“Como juventud, para nosotros es muy importante reivindicar la memoria, repudiar los hechos sucedidos en ese momento de nuestra historia y seguir gritando ‘Nunca Más’, afirma Eliana Córdoba, militante de la Franja Morada y presidenta de la Federación Universitaria de Córdoba. “Como organización política, para nosotros es fundamental salir a defender nuestra democracia. Como militantes del radicalismo, resulta algo con un peso histórico muy específico desde nuestra identidad, principalmente por lo que significó Raúl Alfonsín en todo ese proceso histórico”, señala.

Como titular de la FUC, convive cotidianamente con hombres y mujeres que se posicionan desde lecturas y militancias políticas que muchas veces se ubican en las antípodas de los movimientos que su organización pone en práctica. “Discutimos prácticamente por todo, pero hay algunos puntos en los que el consenso es una constante”, reconoce. “Me parece que la defensa de la democracia, de la libertad de expresión, de todo lo que tiene que ver con la lucha de género y el feminismo, y lo referente a reivindicar la educación pública a partir de los valores de la reforma de 1918, son cosas sobre las que no hay demasiadas diferencias. Obviamente hay matices, hay diferencias en torno a las prácticas específicas que pueden servir para llevar adelante determinadas luchas o defender determinados derechos, pero estamos todos de acuerdo con las cuestiones de fondo”, comenta.

Por su parte, Lola Guerra, militante feminista de la organización Católicas por el Derecho a Decidir, afirma que “sin dudas, las cuestiones más transversales y en crecimiento en los últimos años han sido las relativas a las mujeres”. “Desde el movimiento feminista, ya de por sí transversal a los partidos políticos y organizaciones sociales, hay dos temas cruciales que se han planteado y han recibido gran apoyo: el Ni Una Menos y la legalización del aborto”, señala al respecto de las que considera “las dos grandes luchas de las mujeres en estos últimos años”; que –según afirma– “se han focalizado en que dejen de matarnos y que el Estado, la sociedad y las iglesias no invadan la autonomía y las decisiones sobre nuestro cuerpo. Eso ha repercutido muy fuerte en la sociedad y el empoderamiento de las mujeres, algo que se observa en todos los ámbitos, desde el familiar, laboral, institucional y social”.

Si bien el caso específico de la discusión en torno al aborto puede dividir aguas, en el seno de la sociedad argentina, la comunidad organizada y sobre todo la clase política, han logrado avanzar en una serie de acuerdos inéditos hasta el momento en la historia de nuestro país. Al respecto, Lola Guerra reflexiona: “En la lucha por la legalización del aborto y por la erradicación de la violencia contra las mujeres nos hemos encontrado con militantes de diferentes expresiones políticas, con quienes no compartimos el proyecto de país necesariamente, pero, priorizando las coincidencias y no haciendo hincapié en las diferencias, es que hemos podido trabajar conjuntamente con militantes de partidos políticos como el PRO, el radicalismo, distintos sectores del peronismo y partidos de izquierda. Y esto no sólo se ha dado en el trabajo legislativo, donde diputadas y diputados de las diferentes expresiones políticas han votado por el aborto e incluso se ha generado una alianza interpartidaria de diputadas llamada ‘las sororas’, sino también en la composición misma del movimiento de mujeres y en particular en la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, donde hoy participan, por ejemplo, militantes de la Juventud Radical, del kirchenrismo y de partidos de izquierda con respeto mutuo por las identidades políticas, buscando la alianza entre mujeres y otras identidades disidentes para avanzar en los temas que nos afectan”.

 

 

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