Trabajadores Ferroviarios: La historia de otra lucha reprimida por la dictadura argentina

Los trabajadores ferroviarios no fueron ajenos a los movimientos sociales e ideológicos de la historia argentina. Como consecuencia, debieron sufrir los peores castigos del terrorismo de Estado. Entre 1976 y 1978, desaparecieron once trabajadores ferroviarios de la provincia de Córdoba.

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Manifestación del 6 de diciembre de 1961 en solidaridad con los obreros ferroviarios despedidos.

Empapados por años de ideología migrante y revolucionaria, los trabajadores ferroviarios fueron un punto rojo para los responsables del terrorismo de Estado en Argentina. Para 1976, en Córdoba y en todo el país, los ferroviarios ya tenían una militancia gremial organizada y sabían lo que significaba luchar por sus derechos.

La historia de la red ferroviaria en Argentina

A fines del siglo XIX hizo su aparición la primera vía férrea de capital nacional en Buenos aires. En menos de tres décadas, desde el gobierno, irrumpió la consigna de vender algunas obras públicas estatales, donde se incluyó el servicio de trasporte ferroviario.

La red ferroviaria como tal, no tardó en constituir un eslabón fundamental dentro del modelo agroexportador. El capital era, casi en su totalidad inglés, y fueron ellos quienes manejaron y dispusieron de los beneficios que la actividad redituaba.

En tanto, las oleadas de inmigrantes reforzaron los puestos de trabajo ya existentes, y aportaron ideas socialistas y anarquistas que permitieron a los obreros tener una visión más clara de la relación patrón-empleado. Los trabajadores ferroviarios no fueron ajenos a estos movimientos sociales e ideológicos.

La organización gremial de los trabajadores ferroviarios

Como Sociedad de Ayuda Mutua se unieron los maquinistas y fogoneros en lo que luego llamarían ‘La Fraternidad’. Más adelante lo mismo haría el personal de talleres y de tráfico ferroviario, en lo que se conocería como ‘Unión Ferroviaria’.

Manifestantes de La Fraternidad en huelga contra el Plan Larkin.

Ambos grupos de trabajadores se reconocían como los hacedores del progreso económico y territorial y, aunque aparecían como una unidad, la realidad marcaba las diferencias. Para acceder al puesto de maquinista se exigía conocimiento de lecto escritura que, por entonces, no era común y cumplimentado ese requisito. Accedían a un curso de instrucción específico.

Así, los obreros que conformaban la Fraternidad se sentían superiores y más disciplinados que los trabajadores del riel. Los maquinistas fueron un sector con influencias socialistas. Entre los artesanos de los talleres ferroviarios, los peones de mantenimiento de vías, terraplenes y puentes, predominaban las ideas anarquistas y el sindicalismo revolucionario.

La dependencia de los trabajadores a los cambios políticos

El tiempo será el espejo que reflejará hacia adelante los logros, las huelgas, los paros y las reivindicaciones escuchadas. También los engaños, la dependencia de los trabajadores a los cambios políticos y la soberanía de la mano de la nacionalización.

El ingreso del peronismo en las filas de los trabajadores fue rotundo. Movilizó a gran parte de los ferroviarios y compitió, de alguna manera, con socialistas y revolucionarios de izquierda.

El presidente general Juan Domingo Perón firmando, el 1 de marzo de 1948, la escritura por la que todas las líneas férreas pasaban a manos del Estado nacional.

Luego llegó el desarrollismo gubernamental con el desmantelamiento ferroviario y el nefasto Plan Larkin que hacía hincapié en la teoría del déficit. En la segunda mitad de los años sesenta, la sociedad argentina presenció el avance de nuevas izquierdas y la lucha abierta con gobiernos autoritarios que no dudaron en utilizar la represión.

Dictadura: intervención, represión y desaparición

En 1976 la represión fue la expresión que marcó, desde el poder militar, un período de pérdidas de todo tipo para la sociedad. Entre 1976 y 1978, desaparecieron once trabajadores ferroviarios de la provincia de Córdoba.

Inmediatamente instalados después del golpe, los militares instrumentaron las intervenciones en organismos estatales y privados con el fin de manejar desde ahí todos los movimientos de los trabajadores.

En Ferrocarriles Argentinos se decretó como delegado interventor al Coronel Luis Humberto Grandinetti, el mismo 24 de marzo de 1976. Y, menos de dos meses después, como presidente de Ferrocarriles Argentinos, al General de Brigada Tomás José Caballero.

Según el escritor Pablo Pozzi, el gobierno de facto se encargó de eliminar kilómetros de vías férreas, cerrar talleres ferroviarios y dejar a entre 50 y 60 mil trabajadores ferroviarios desempleados. Hacia 1978, se habían levantado 8 mil kilómetros de vías en todo el país.

Los ferroviarios argentinos sentían la presión económica, y sobre todo psicológica, a la pérdida del puesto de trabajo. Entre sus filas, las voces de los militantes que conformaban la izquierda combativa no se acallaron, solo bajaron el tono como protección.

Pero mientras tanto, a sus espaldas, los directivos unificados con los verticalistas confeccionaban listas que elevaban a los interventores. Nombre, ideología y dirección. Con esos datos los militares secuestraron, torturaron, asesinaron y desaparecieron a más de un centenar de trabajadores del ferrocarril en el país.

Trabajadores ferroviarios desaparecidos en Córdoba

ACOSTA LUDUEÑA, Néstor Albino

ALDERETE CARREÑO, Fernando Horacio

BERTOLA VERCELLONE, Marta Alicia

DÍAZ RINERO, Víctor Hugo

GARCÍA SOLA, José Alberto

GRIMALD HEREDIA, Rafael Ángel

MAMANI, Olga Yolanda

OJEDA COSTA, Aldo Oscar

PACIARONI PACHER, Víctor Hugo

TORRES BONALDI, Graciela Haydee

TORRES AGOSTINELLO, Luis Eduardo

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