Un colectivo desobediente

En los últimos años aparecieron nuevas e importantes voces en el campo de los derechos humanos merecedoras de ser reconocidas. Son hijas e hijos de represores de la última dictadura militar que optaron por renegar de su rol respecto a sus progenitores, al descubrir que han compartido el mismo hábitat con genocidas.

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Parte del colectivo ”historias desobedientes” conformado por hijos y familiares de represores y torturadores durante la última dictadura militar (Archivo Diario El País).

Son voces surgidas de la memoria que reconstruyen su propio pasado para renombrarlo, al renombrarse. Se reconocen como “Hijxs y ex hijxs”, también como “Historias desobedientes” y “con faltas de ortografía”.

Rebeldes

Entramos en conocimiento de esta irrupción cuando Ana Rita, ex hija del comisario de la policía bonaerense Valentín Milton Pretti cuyas actividades criminales se desarrollaron en varios centros clandestinos de detención, tortura y exterminio, solicitó en la justicia la supresión de su apellido paterno exponiendo motivos de deshonra por parte del padre. 

Con posterioridad se supo de otra solicitud de igual tenor, pero, por encontrarse en otro contexto, fue visibilizado públicamente. En la multitudinaria marcha en repudio al fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación del 2×1 -de la cual hace días se han cumplido cuatro años-, se manifestó Mariana, ex hija de Miguel Etchecolatz, a quien se unieron otras hijas de represores

De allí surgieron dos hechos, en primer lugar se conformó “Historias desobedientes” que agrupa a hijxs de perpetradores que desean diferenciarse de sus progenitores que fueron “obedientes”, dentro de los códigos castrenses.

El otro hecho no menor, fue cuando la justicia dio por sentado el cambio de apellido ya que lo hizo reconociendo que el Jefe de Policía que formó parte del circuito Camps fue un genocida, tal lo indicaba su ex hija en el argumento que presentó al juzgado de familia de capital federal.

Tanto la cinematografía nacional, como el teatro, los libros, los documentales y la inclusión de estos temas en la educación fueron una apertura para que las familias de los represores entraran en conocimiento de lo acontecido. Posteriormente con los juicios de Lesa Humanidad, se visibilizaron de tal manera que provocaron en muchos jóvenes la toma de posición. 

Cuenta Analía, ex hija del subcomisario de la Policía Federal Eduardo Emilio Kalinec, conocido como Doctor K, que «nunca había vinculado a su padre con la dictadura hasta que lo vio preso y al elevarse la causa a juicio ya no quedaba duda de su responsabilidad».  

Fin al vínculo legal

En el cambio legal del apellido como en la denuncia de sus progenitores en tanto responsables de los crímenes llevados a cabo antes y durante la dictadura. Estos jóvenes han hecho una ruptura simbólica con discursos legítimos, han quebrado la imagen de consanguinidad, han diluido el poder trasmitido tras generaciones. 

Nicolás Ruarte, ex nieto de los genocidas Luis Jorge Arias Duval y de Orlando Miguel Arcángel Ruarte y también sobrino nieto de otros dos represores, dice que las familias castrenses se relacionan endogámicamente entre sí. 

Tres hijas de represores, Erika Lederer, Liliana Furió y Analía Kelinec, en la marcha Ni Una Menos del 2017 (Archivo Página 12).

Desvincularse política y legalmente del genocida es una postura ética que adhiere a la defensa de los derechos humanos. Requiere de un gran esfuerzo, con el dolor siempre presente. Desde el comienzo, cuando aparece la duda hasta llegar a la certeza, es un trayecto extendido en tiempo y difícil hasta tomar una posición crítica. Pero no todos los miembros de una familia lo pueden transitar.  

Erika, ex hija de Ricardo Lederer quien se desempeñó como segundo jefe de la maternidad clandestina del Hospital Militar de Campo de Mayo, cuenta que cuando se rompió el “pacto de silencio” impuesto por su padre se destrozaron los vínculos familiares porque siempre quedan los que se pronuncian en defensa de los dictadores y justifican su accionar. 

Parecidas experiencias transitan Liliana, ex hija del Jefe del G2 de Inteligencia del Ejército Paulino Furió y Alejandra, ex hija del Jefe Operativo en la Esma Miguel Ángel Rodriguez, porque en sus familias no han podido romper con la hegemonía del clan castrense. 

En oportunidades, dentro de un mismo núcleo sanguíneamente conformado, hubo discrepancias ideológicas a las que los represores recibieron la orden de ignorar y en muchos casos eliminar.

Laura, ex hija del policía de la bonaerense de La Plata de apellido Delgadillo, relata que su primer impacto fue la desaparición de su tía María Ilda hermana de su progenitor. Le llevó un largo tiempo hasta que decidió correrse del lugar en que estaba y se dedicó a dar testimonio de esa parte de la historia. Al igual que Jimena, ex nieta de un General al que no quiere mencionar, que se encontró con la difícil tarea de separar y tomar partido cuando en su propia familia materna hubo una desaparecida.  

En estos días Walter, ex hijo del policía Guillermo Roberto Docters quien formó parte del Circuito Camps, ha presentado testimonio en el juicio de Las Brigadas Quilmes, Banfield y Lanús. Estuvo desaparecido, torturado y luego detenido como militante del ERP y se mantiene con vida porque su padre se lo pidió a su colega y amigo Miguel Etchecolatz. 

Testimonios en juicios

Una característica de los represores, más allá de la fuerza que representen, es el autoritarismo y el hermetismo. La frialdad en el trato personal y muchas veces la violencia dentro del hogar, convirtiendo ese espacio en un verdadero patriarcado, quizás sea la respuesta a la mayoría de mujeres que han optado por desvincularse de esos lazos. 

Florencia, ex hija de Eduardo José María Lance piloto del Ejército que está siendo procesado en el juicio de los Vuelos de la Muerte, buscó un distanciamiento de su progenitor por su violencia intrafamiliar antes de saber de su participación en el horror. Y luego pudo elaborar sus propias verdades.

Es importante destacar la presencia de Pablo, ex hijo del médico del Ejército Julio Alejandro Verna, en el juicio Contraofensiva Montonera que se encuentra en los alegatos finales. Se presentó para declarar contra su padre luego de arduos trámites legales porque ciertos artículos de la Constitución no dan lugar a la denuncia contra un familiar directo a menos que éste sea la victima directa. 

La bienvenida que gran parte de la sociedad ha brindado a estos jóvenes responde a los conceptos que fundamentan en premisas legítimas y claras y que los unifica en este COLECTIVO POR MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA.

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